EL CATARISMO Y LOS CATAROS EN LAS TIERRA DE OCCITANIA.

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domenica 10 febbraio 2008

EXTERMINIO DE LA IGLESIA CÁTARA.

La institución de una Inquisición aparece por primera vez en la historia en territorio germánico el año 1231, y va dirigida contra los cátaros de Renania, la eliminación de los cuales, es confiada por el papa a Conrad de Marburg. El año 1233, en Occitania, el "Inquisitio heretice pravitatis" (función de investigación sobre la depravación herética), es instaurada oficialmente y Gregorio IX, inviste del poder de este "Santo Oficio" a dominicos y franciscanos.

La palabra Inquisición significa propiamente investigación. El procedimiento será dirigido por un verdadero tribunal, con un juez que "instruye" cada caso, interrogando bajo juramento a los testimonios aportados, con la intención de obligarles a decir toda la verdad, tanto si se trata de ellos mismos como de otras personas. La Inquisición pues, como procedimiento de investigación, exigía testigos, reclamaba listas de nombres y se basaba en el sistema de la delación. Su principal objetivo fue el exterminio de la religión cátara, mediante la eliminación de sus pastores y el desmantelamiento de las redes de solidaridad que les apoyaban.

La Inquisición era odiada, por sus métodos. Los inquisidores llegaban en los furgones del ejército de ocupación, y rápidamente se dirigía a registrar el terreno, hasta el punto, que hacía de cada habitante un sospechoso en potencia y de la Iglesia de los Buenos Cristianos, una Iglesia del desierto. Funcionó y se fue organizando lentamente, cada vez de forma más burocrática y sistemática.

El objetivo de sus investigaciones era muy simple: identificar todos los perfectos y las perfectas clandestinos, todos los ministros y pastores de la religión disidente, sacando conclusiones a partir de los testimonios y las declaraciones de los testigos. Los registros de los interrogatorios o de las deposiciones, funcionaban en este aspecto como verdaderos ficheros, en los que destacaban nombres y lugares. Cada perfecto o perfecta identificado y arrestado, era sistemáticamente "entregado al brazo secular", es decir, condenado a la hoguera si rehusaba abjurar. Si abjuraba, incurría en penas menores: la condena a las "cuatro paredes", la prisión, perpetua o no, "estricta" o no (la prisión "estricta" equivalía a una condena a muerte disimulada). Si abjuraba y aceptaba ser colaborador de la Inquisición, recobraba la libertad, quedando bajo la protección y el control del tribunal.

Sin ninguna duda la inmensa mayoría de perfectos no abjurararon, y fue de esta manera como la continuada represión selectiva, el terror generalizado y la delación erigida en sistema debido al miedo y la codicia, llevadas a cabo por la Inquisición desde 1234 a 1325, logró la total desaparición de la Iglesia cátara en Occitania. Algunos de sus miembros se refugiaron en Lombardia y Cataluña, y el resto, uno trás otro, fueron siendo eliminados por medio del fuego.

http://www.xtec.es/~apalau12/casinqui.htm

EL CATARISMO:La Jerarquía en la Iglesia Cátara

La Iglesia de los Buenos Cristianos, asamblea o comunidad de fieles, que alcanzaba su salvación siguiendo una regla y siguiendo al pie de la letra los preceptos del Evangelio, tenía una ordenación interna, relacionada con la propia eclesiologia, y estaba estructurada con la intención de cumplir eficazmente con su vocación universalista: difundir la Palabra de Cristo y el Consolamentum (su sacramento salvador del bautismo espiritual).

Esta Iglesia estaba dividida en tres niveles: CREYENTES, CONSOLADOS y BUENOS CRISTIANOS.


a) El CREYENTE es el oyente, él que viene a escuchar la práctica cátara.

b) El grado de CONSOLADO es más difícil de definir. Hay el "simple consolado", es decir, el enfermo que ha recibido el sacramento de los moribundos y después ha sobrevivido, motivo por el cual, podría estar en espera de ser realmente bautizado. El "simple perfecto o perfecta", es el bautizado durante los períodos de paz y solamente tenía la potestad de decir la Plegaria, de bendecir el pan y de dar el consolamentum a los moribundos.

c) El papel realmente sacerdotal, de la predicación solemne y del oficio del bautismo del espiritu, que se otorgaba al neófito o iniciado que llevaba mucho tiempo preparándose, y que estaba destinado a entrar en los órdenes cátaros, parece haber sido reservado únicamente, a una jerarquía de BUENOS CRISTIANOS o PERFECTOS llamados ANCIANOS, DIÁCONOS o OBISPOS.

Claro está, que muy pronto, a partir de la época de les persecuciones, la diferencia entre simple perfecto, consolado o miembro de la jerarquía desapareció completamente. Entonces, el más humilde de los perfectos clandestinos, la más aislada de las perfectas de los bosques, representaban en si mismos a toda la Iglesia, y reunían en ellos todas las funciones pastorales y sacerdotales de los buenos cristianos, protegidos por un pueblo de creyentes encasillados por la burocracia inquisitorial.

La Iglesia cátara, fue en realidad la suma de un determinado número de iglesias autónomas, que en general mantenían lazos de buena amistad entre ellas. Cuando una comunidad local llegaba a ser suficientemente numerosa y influyente, ésta se organizaba como Iglesia, es decir, escogía un obispo gestor, y se otorgaba un cierto número de diáconos destinados a asegurar la predicación y la vida religiosa de las agrupaciones de los cristianos de base: LAS CASAS CÁTARAS.

Las casas cátaras y su funcionamiento interno no puede ser comparado con un monasterio o con un convento católico de su época. Ignoraban toda clausura, estaban abiertas al mundo y a la sociedad y tenían trazos de hostal y de taller. Eran sobretodo el lugar donde los ritos de la Iglesia se mantenían, y donde todo creyente sabía que podía ir a escuchar hablar de Dios y volver a sus raíces, mediante prácticas piadosas.

Hemos explicado, que la jerarquía estaba compuesta por OBISPOS, que contaban con dos coadjutores o ayudantes: un HIJO MAYOR destinado a sucederle algún día, y un HIJO MENOR llamado a convertirse en "hijo mayor" (el prestigioso Guilhabert de Castres, había sido "hijo mayor" del obispo Gaucelm).

Para hacer honor a la verdad, no hemos de imaginarnos al obispo cátaro como a los prelados católicos, residiendo en un palacio episcopal en su ciudad catedralicia. El obispo cátaro continúa siendo pobre y itinerante como todo Buen Cristiano. Se le solicita para las ceremonias y las ocasiones solemnes y, sin duda, mantiene hasta el final la función de gestor "temporal" y "financiero" de la Iglesia-comunidad. El "socius", compañero de vida y de camino del obispo, era generalmente un joven diácono formado por él.

Los DIÁCONOS, presidían prédicas y incluso ritos en la vida de las comunidades locales agrupadas en "casas". Sens ninguna duda eran ellos los que, iban a celebrar el Service o Aparelhament en cada casa cátara, organizaban las misiones de predicación y la vida itinerante de los BUENOS HOMBRES, vinculadas a su trabajo y a la comercialización de su producción artesanal.
http://www.xtec.es/~apalau12/jerarcas.htm